La pintura de Jesús Barranco se basa en la sencillez del planteamiento formal, en la reducción al mínimo de los elementos y en una entonación encendida donde los rojos y amarillos son predominantes. Sus típicos paisajes están dominados por el color y la luz suaves.
En la forma, predominan las estructuras verticales y horizontales. La textura es una de sus mejores cualidades, consiguiendo gran densidad y calidad en la materia. Ambos conceptos se unen en un proceso de depuración para llegar a lo esencial, a la síntesis que hace que la lectura de la obra sea clara y directa. |