El fermento es una cualidad que, más que madurar, transforma. Por eso, al entrar Rafael Blasco en el campo de la pintura por el camino que más sólido soporte le da, o sea el dibujo, lo hace de una forma segura, firme, arrolladora y con una expresión llena de vida, fuerza y sensibilidad, al ritmo de su línea, la dulzura y suavidad de su colorido y la armonía que consigue llegar a hacer pensar que esté oyendo la musicalidad de sus colores, a la vez que se ve el sonido, el susurro de los ambientes (...).
SANTIAGO DE SANTIAGO. |